Hemos vivido unos años razonablemente buenos en materia de seguridad en las comunicaciones digitales. El cifrado de extremo a extremo (E2EE) se ha extendido a las plataformas dominantes, y algunas - como Apple y Signal - han dado pasos hacia la resistencia frente a los ordenadores cuánticos. Comparado con el estado deplorable del cifrado en el correo electrónico, el contraste es notable. Sin embargo, mirar de cerca revela grietas importantes.
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