Las infraestructuras SIP modernas dependen cada vez más de balanceadores de carga, proxies inversos y servicios de borde en la nube para ofrecer escalabilidad, seguridad y distribución geográfica. El problema clásico de esta arquitectura es que estos componentes intermedios ocultan la dirección IP real del cliente al servidor SIP de backend: lo que llega a OpenSIPS es la IP del balanceador, no la del teléfono o softphone original.
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