Montar un servidor de correo propio es una de esas tareas que muchos administradores de sistemas postergan indefinidamente. La complejidad percibida, la configuración de DNS, los problemas de deliverability y el spam son barreras que parecen insuperables. Sin embargo, tener control total sobre tu infraestructura de correo electrónico ofrece ventajas significativas: privacidad absoluta, control de costos, y la satisfacción de gestionar tu propia comunicación.
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